Wad al Medina

Nacimiento del Guadalmedina en los Montes.

Wad al Medina... el rio de la ciudad:

Toda ciudad nace y se desarrolla a la orilla de un río. Málaga nace junto al Guadalmedina al que hace suyo y bautiza: río de la Ciudad. Y esta relación surge apacible al principio, se encrespa después y desemboca en incompatibilidad en épocas contemporáneas. En el principio era Málaga con su río de los confederados de Cayo Plinio. La Málaga con un río de su nombre de Festo Avieno y que Estrabón describe como cercana a una región de selvas. Y muy justamente, porque el emplazamiento de nuestra ciudad debía, entonces, de presentar muy distintos aspectos. Todo el circo montañoso que la abrazaba al mar era no hay la menor duda histórica ni científica, un bosque de alcornoques y encinas centenarias.

 

Nacimiento del Guadalmedina en los Montes.

El río era de caudal permanente y sus aguas bajaban limpias hasta la ciudad a la que suministra y abastece. Sus relaciones son, pues, apacibles. Sus aguas sirven a los libio-fenicios, tartesos, griegos, cartagineses. romanos y árabes. Cuando Castilla y Aragón se asientan en ella sigue el Guadalmedina proveyendo a la ciudad y corre el año 1490 los primeros regidores de su cabildo ordenan, bajo severas penas, que ningún ganado ensucie sus aguas. De pronto en el acontecer histórico de estas relaciones surge la sorpresa. En 1523, Carlos I da orden de impedir que las gentes abandonen la ciudad atemorizadas por el Guadalmedina. En 1544 se registra la primera avenida de la que se tiene noticia. Luego, 1548, 1580, 1614, 1628 (601 muertos, 1.800 cabezas de ganado desaparecidas y pérdidas de dos millones de reales), 1661 (400 muertos, 818 casas destruídas o seriamente afectadas y 2.978.000 ducados de pérdidas).

 

Espesuras de bosque mediterráneo en su cauce alto.

El río por leyes implacables se hace agresivo y arrasa cuanto toca robles y el sotobosque desaparece, año a año, cosecha a cosecha, dando paso a una tierra removida, suelta que se ofrece indefensa a las tormentas, siempre intensas en tierras malagueñas. Ya no hay copas de árboles que frenen el golpear del goterón ni el granizo. Ni matorral o hierba que alfombre el bosque y proteja la tierra. Las aguas la golpean y literalmente arrancan. Las pendientes hacen lo demás. Lo que en principio son canales minúsculos se van acrecentando con la velocidad de la corriente y a medida que aquéllos confluyen. Nada los frena y lo que acaba bajando es una auténtica corriente de fango y piedras que arastra cuanto encuentra a su paso. Comienza la lucha de Málaga con su río. lecho aumentó el efecto de frenada y se depositan más materiales.

 

El agua se remansa en la Presa del Limonero.

En 1876 se cree resuelto el problema. Se rebaja (siempre el eterno tejer y destejer) tres varas el cauce y se canaliza el río. Han nacido los célebres «paredones» del Guadalmedina. Vuelta la riada a rellenar el lecho, sube el cauce y las aguas se desbordan por el paredón que acaba destruído. En 1907 (24 de septiembre, día de la Merced) hay 30 víctimas, cuatro puentes (alguno de hierro) destruídos y cuantiosísimas pérdidas. El nivel del cauce sube tres metros en 1881 subió en una avenida 80 centímetroso La cuestión se hace insostenible.agua dejando transcurrir por su vertedero y compuertas: un caudal de 600 metros cúbicos por segundo que se calculó era lo que podía evacuar la canalización. La tormenta de 1918 elevando un metro el cauce con los acarreos obliga a recrecer los paredones y pone de manifiesto de que el método era, por sí solo, insuficiente.

 

Marzo de 2011

Había que atacar el mal en sus inicios. En las laderas de la cuenca. Ello se hace de dominio público y «El Regional» (13-9-1919) reseña que «A estas alturas. no cabe realizar más que la repoblación forestal de los montes. Cuando las tierras superiores recobren su antiguo estado de tez y corteza, será muy poco lo que descienda de limo al canal". Era a la sazón Director General de Agricultura el Ilmo. Sr. D. José Estrada. quien ordena a una Comisión de Ingenieros de Montes, se redacte el oportuno proyecto, que realizado por don Miguel Bermejo Durán, es aprobado en 1927, siendo Ministro de Fomento el Conde de Guadalhorce e iniciándose su ejecución en 1930 por D. José Martínez Falero y Arregui, a quien agradecida, Málaga hizo hijo adoptivo.

 

Aliviadero de la presa del Limonero desaguando en Marzo de 2011.

Fueron reforestadas 4.762 Hs. alrededor de la cuarta parte de la totalidad de la cuenca y la tercera parte de su zona montañosa o en tanto el bosque por su corta edad y desarrollo, no pudo ejercer su acción defensora, se impidió la posibilidad de avenida mediante la construcción de 30 grandes diques de retenida y 417 de menores dimensiones, que al detener las aguas y los acarreos impidió nuevos desatres. La obra vino a complementarse con una red de cerca de 100 kilómetros de pistas forestales. Los resultados de esta auténtica esponja vegetal que nos rodea en parte aunque escasa, pues ocupa una pequeña proporción de la cuenca, resultó espectacular.

 

Puente de la Aurora, Málaga 1900.

Hasta 1919, se tienen registradas 49 avenidas, con un promedio de una cada siete años. Desde entonces transcurridos 54 años, no se ha vuelto a presentar el fenómeno, pese a registrarse precipitaciones afines a las de 1917. Ni tan siquiera; la presa de «El Agujero» ha tenido que actuar a pleno rendimiento desde 1930. Como añadidura, la masa arbórea creada ha venido a constituirse en el auténtico pulmón verde para la ciudad y transformado ya en un enorme parque natural para disfrute y recreo de la ciudad.

 

Vista desde la presa al cauce hacia la ciudad.

La presa de «El Limonero» nos promociona al río elevándolo a la categoría de lago, cuyas márgenes habrán de acabarse de vestir de verde para que sus aguas vuelvan a ser limpias y constantes.

Entonces Málaga volverá a estar situada cerca de una zona de selva y el Guadalmedina a ser el río de la Ciudad y no su azote y su desgracia.

 

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Caudaloso Río Guadalmedina, en otoño, 12/11/2012.

 

Miguel Alvarez Calvente, Extracto de la revista Jábega nº 1, año 1973. Centro de ediciones de la diputacion de Málaga