Colonia San Eugenio de Málaga

Por la Calzada de la Trinidad frente del arco a la Iglesia-Convento de la Trinidad encontramos un dedalillo de calles, entre ellas la primera que aparece de Monteleón.

Caminando por ellas Don Tomas y su esposa recuerdan del pasado en el barrio y alguna anecdota de la posguerra. Tambien Don Eloy Angulo Carrillo, "que no Santiago", matiza, vecinos de toda la vida del barrio; que me reciben con amabilidad y cuentan que ahí, como consta en las distintas placas y en el arco, había una colonia llamada de San Eugenio...

Don Eugenio García Serrano Huerta, hombre de dineros, que administraba el suministro en la época de agua a los barcos del puerto de Málaga, urbanizó por encargo al arquitecto y tambien alcalde de Málaga en los años 1928 al 1930, Don Fernando Guerrero Strachan el barrio, que fue colonia.

 

Éste hizo el proyecto de la colonia, con parcelas, en un gran terreno con huertas de la época que era la zona. La mano de obra para construir las casas ya era cosa del que las habitaba que después debía pagar una renta al bueno de Don Eugenio, que tambien habia puesto los materiales. Las viviendas no contaban en ese tiempo de agua corriente ni privadas, habiendo tres de éstas de uso común en cada una de las tres plazas donde también habia fuente. Vivian todos ellos de sus profesiones, que no todos, pero principalmente de la industria cerámica. Don Eloy nos cuenta que allá en el año 1940 pagaba 100 pesetas al mes.

En el año 1937 la colonia tenía unos trescientos vecinos que estaban muy agradecidos a Don Eugenio, tanto que le salvaron la vida.

Rogandole todos ellos y sus mujeres a los milicianos que vinieron a darle el paseillo. Don Eugenio que ahí fue Santo, según aparece en la placa del arco principal, falleció en 1939, siendo soltero y sin hijos, dejando todo aquello en herencia a las Hermanitas de la Cruz. Éstas a su vez vendieron por cuatrocientas mil pesetas a Doña Trinidad Lara Lara, nombre común en la época, sin conexión pues con el convento ni el cuartel, que son muy anteriores, conocida en los años 40 como la "Marquesita" y de esta manera poco a poco la colonia se hizo barrio y cada casa se hizo de total propiedad de sus vecinos que la compraron a ésta señora por un precio que osciló entre las cuatro mil pesetas y las diez mil.

Hasta nuestros dias, ha habido mejoras en sus servicios de uso común, aunque el barrio necesitaría un empujón para recuperar el esplendor que tuvo en sus mejores tiempos. Aquí se plantaron, provenientes de la américas, algunos de los primeros Annona Cherimola ó Chirimoyo y Crataegus Azarolus ó Acerolo

Ahí arriba van algunas fotos, pero es mejor pasear por sus calles antes de ir al mercado de Bailen o desayunar en la zona.

 

 

Jesúsf.